El pendiente de Vicente

El pendiente de Vicente


Vicente se despertó un día soleado notando algo raro en su oreja. No le dolía, pero algo nuevo tenía en su oreja. con curiosidad se dirigió al cuarto de baño y ¡tenía un pendiente! Era un pendiente en forma de flor, coloreado, discreto y muy elegante. 
¡Qué bien le quedaba! Corrió escaleras abajo a enseñárselo a sus papás, y cuando lo vieron, no salían se su asombro.

Camino del colegio se encontró con niños de otros cursos. Le miraron con los ojos bien abiertos, y comenzaron a reirse de él.
Vicente se encontró triste, pues no sabía porqué pero le había salido algo en la oreja que decían los demás que no debían de llevar los chicos.
Pero al llegar a clase se encontró una sorpresa. Su amiga Ágata tenía una corbata. Y al verla se dió cuenta de algo. ¡La corbata de Ágata era igual que la que llevó el día de su primera comunión!
Pero eso no era todo. Ágata se le quedó mirando y dijo: 
"¿Qué haces con mi pendiente puesto?"
"¿Tu pendiente?",  dijo Vicente.
"Si", dijo Ágata. "Me he levantado ésta mañana y me faltaba un
pendiente en una oreja, y sin embargo ha aparecido esta corbata en mi armario. Me parece muy bonita, aunque algunas chicas por la calle me decían que eso no era de chicos....."
Empezaron a entender que algo extraordinario había pasado. ¡Se habían cambiado cosas esas noche y no sabían como! 
Pero lo más bonito es que estaban contentos con el cambio y les daba igual lo que dijeran los demás. Eran felices.

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